Uno de los errores más comunes en las firmas, es no medir la rentabilidad de un despacho contable, especialmente cuando están en etapa de crecimiento, es asumir que todos los clientes suman.
Como contadores, es común vivir ‘apagando fuegos’. Hace poco conversaba con un colega sobre cómo la operación de un despacho contable suele caer en el ciclo de las urgencias: declaraciones de último minuto y requerimientos atendidos al borde del vencimiento.